El domingo pasado, en el minuto 106 de la prórroga de una final de Mundial, un chaval de Foios llamado Ferran Torres recibió un centro de Nico Williams y definió de pierna izquierda para darle a España su segunda estrella.
La puntualidad no es una virtud menor. Se tiende a pensar que ser puntual es una manía de gente rígida, de los que llegan diez minutos antes.
A veces me pregunto si el problema no es que el sistema educativo haya ido para atrás, sino que directamente haya entrado en combustión espontánea.