Existe en Galicia una cierta incomodidad con el éxito cercano, una tendencia a observar con lupa lo propio mientras se idealiza lo ajeno
El melasudismo no es pasotismo, aunque a los simples les cueste distinguirlo. No es dejadez ni cinismo de bar barato.
Carlos Alcaraz compite. Los demás, muchos, gestionan excusas. Y el mundo, que no es tonto, lo nota.
La mente tiene ese talento retorcido de repetirte siempre la misma mentira hasta que parezca verdad. Yo, como tantos, me creí muchas.
La Orden Melasudista no nació en un despacho ni se firmó ante notario. Nació de una idea compartida: la de reconocer y agrupar a quienes seguimos en pie
El jamón, sobre todo el ibérico de bellota, no es solo un alimento: es cultura, identidad y hasta bandera de este país.
El café ha estado siempre conmigo. Se demonizó durante años, pero la ciencia hoy lo reivindica: es fuente de antioxidantes, ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas y mejora la concentración.
Son las siete de la mañana de un domingo. Mientras la mayoría del mundo aún duerme, yo ya estoy en mi despacho. No por obligación, sino por costumbre.
Solo hay dos tipos de personas: buenas o malas. El que es malo, es malo. Punto. Ahora bien, hay personas buenas que se equivocan.
El MELASUDISMO no es un estado mental, es un estado vital. No es resignación. Es discernimiento. No es despreocupación.









