Carlos Alcaraz compite. Los demás, muchos, gestionan excusas. Y el mundo, que no es tonto, lo nota.
No pido un Estado mínimo por capricho. Lo pido porque he comprobado que el único modelo sostenible es aquel en el que el Estado actúa como un cliente de élite.
No sé si lo mío es un pecado o una bendición, pero lo confieso: soy liberal. Creo en menos Estado y más sector privado.