Si los derechos no están acompañados de valentía política y operativa para enfrentarse a los verdaderos problemas entonces no valen nada.
Y mientras tanto, esos mismos, en su esquina digital, seguirán criticando sin levantar un dedo para ayudar. Ni donarán un euro, ni construirán nada valioso, ni aportarán más que ruido.
Las limitaciones que encontramos en nuestras empresas y proyectos no son solo un problema a resolver, sino una puerta abierta a la mejora
Si pudiese tener frente a mí a Steve Jobs, una de las mentes más influyentes y complejas del siglo XX, sé exactamente lo que le preguntaría



