Aunque duela admitirlo, estamos atrapados en un universo donde si no hablas en «anglonajo», parece que no existes.
No están todos los palabros, pero aquí hay una muestra de tantos y tantos conceptos y acrónimos que empañan el análisis, generan ansiedad y da la sensación de que el que habla sabe mucho de lo que está diciendo, y no siempre es así.

