El primer quid para la transformación digital está compuesto por el Internet de las Cosas (Internet of Things), más conocido por el acrónimo IoT, y el BIGDATA, estando ambos íntimamente relacionados.
El signo de los seres vivos, eso de nacer, crecer, reproducirse y morir, podría aplicarse perfectamente al mundo de la empresa. La primera fase y la última desde luego que se producen siempre, aunque la primera, en mi opinión, no de manera suficiente.
Tecnología y empresa, empresa y tecnología son dos conceptos que van de la mano y más en los tiempos que corren. Las empresas líderes de la mayoría de sectores lo tienen muy claro, están siempre en disposición de reacción, en ‘prevengan’.
Independientemente de nuestro credo, fe o religión y sabiendo, que para nada son incompatibles con la ciencia, hoy en día el camino de la verdad es el camino de la tecnología.
En el tema futbolístico, tan de moda estos días por el Mundial de Rusia, los protocolos de seguridad son muy distintos a los de antaño, más rígidos y dotados de tecnologías de videovigilancia y sensorización.
Otro tema bien diferente es el de aprender a ser empresario, en esto no hay universidades ni escuelas técnicas, ni formación profesional que valga. El empresario nace, crece y se reproduce a pecho descubierto, con la empírica como fuente de sabiduría.
La historia está plagada de ejemplos de personas que empezando desde muy abajo y sin apenas formación, llegaron a ser, si me permiten la expresión, la de Dios es Cristo. El emprendimiento no entiende de razas, nivel de formación, naciones o credos.
Hay personas que defienden que hay que gastar lo menos posible, pero mucha gente mantiene que lo barato sale caro. En el mundo tecnológico, ninguna de estas maneras de verlo es la adecuada. La virtud está en el equilibrio.
Por mi propia experiencia empresarial puedo afirmar que un mal endémico que nos persigue en Galicia es considerar a las empresas que vienen superiores en cuanto a calidad e infravalorar aquellos productos y servicios que nos ofrecen empresas gallegas.
La competitividad es la capacidad de adaptación a las dinámicas sociales y del sector, ahí reside la diferencia que marcará la vida de una empresa: o crea su ventaja competitiva o desaparece. La tecnología actúa como antídoto contra la defunción empresarial.









