Porque la historia de Amancio Ortega no se entiende sin Galicia. Y, más concretamente, sin A Coruña.
Llegó aquel día en que el dinero ya no lo era todo, que también, sino que lo que él quería era poder y reconocimiento.
Porque la historia de Amancio Ortega no se entiende sin Galicia. Y, más concretamente, sin A Coruña.
Llegó aquel día en que el dinero ya no lo era todo, que también, sino que lo que él quería era poder y reconocimiento.