Un PMA no es un vehículo bonito lleno de pantallas. Tampoco es un capricho tecnológico para justificar presupuestos.
El alcalde confiaba en la suerte. En que nunca pasaría nada. En que “aquí siempre se ha hecho así”. En que exageraban los técnicos.
La frase es incómoda, pero cierta: la falta de mantenimiento puede matar. No es una exageración ni un recurso literario.
Eventos que congreguen a más de 5.000 personas están obligados a contar con un Puesto de Mando Avanzado (PMA).