Afilar el hacha es la metáfora perfecta para hablar de preparación, planificación y estrategia; es entender que el tiempo invertido en formarte, en probar herramientas, en ensayar y medir.
Lo confieso sin rodeos: soy un prepper. Y no lo digo como quien se esconde tras una etiqueta exótica, sino con la serenidad de quien asume que la previsión es una forma de vida.