La mayoría de las personas pasan años intentando cambiar sus resultados sin revisar los pensamientos que los provocan.
La estupidez, entendida como ausencia de pensamiento crítico, no es un fallo del sistema. Es una característica.
Nadie cambia su destino cambiando solo los resultados. Se cambia desde el origen. Desde el pensamiento.
El problema no es tener defectos. El problema es no saber cuáles son. O peor aún, disfrazarlos de virtudes.
Al igual que Nietzsche defendía que debíamos abrazar el sufrimiento, en el emprendimiento el fracaso es una oportunidad disfrazada