Utilizar el instinto en temas económicos, a pesar de que hay personas con grandes cantidades del mismo, es cuanto menos arriesgado en el mundo de la empresa debería ser minimizado. Alguien dijo hace algún tiempo que los datos serían el petróleo del siglo XXI y yo lo suscribo.
La tecnología en las empresas no tiene sentido si no contribuye a mejorar su competitividad. Y para ser competitivos hay que ser capaces de medir la producción, siempre con datos fríos, y cuanto mayor sea el tamaño de muestra, mejor para la empresa.

