Cada retraso en las infraestructuras del corredor Atlántico es una oportunidad perdida para Galicia junto con el noroeste español, una región que no está pidiendo privilegios, sino igualdad en las inversiones
En una época en la que la eficiencia y la puntualidad deberían ser el pan de cada día en los servicios de transporte, especialmente en aquellos de alta velocidad, nos encontramos con un panorama desolador en Galicia.
Es hora de que Galicia se levante y exija su lugar en la modernidad. No podemos permitir que el tiempo siga pasando sin que se produzcan mejoras significativas en nuestras infraestructuras.
Una vez más, y a la vista de los datos, nuestra Galicia queda entre el anhelo de aquello que pudo haber sido y la realidad de lo que verdaderamente es. Esa realidad que hemos fagocitado para luego asumir los hechos consumados.



