Si apartamos el velo del marketing y analizamos el estado real del hidrógeno, la pregunta que flota es incómoda: ¿es el coche de hidrógeno una solución viable?
A pesar de su enorme potencial, se requiere aún de desarrollos tecnológicos para mejorar su producción y almacenamiento, así como de inversiones importantes para su implementación en el mercado de la energía.