Desde el nacimiento de la informática, durante mucho tiempo todos asociábamos este nuevo mundo cibernético a un aparato encima de nuestra mesa.
Queridas Majestades que venís de Oriente, gracias por escuchar las peticiones de este humilde súbdito, que cada año reescribo incansablemente.
Comenzamos el 2021 armados de ilusión. Esa ilusión que los empresarios llevamos tatuada en nuestro ADN, y con la que hemos conseguido gestas inimaginables.