Es inadmisible que un país moderno no cuente con una red paralela de comunicaciones preparada para cuando todo lo demás falle. No es opcional, es estructural. Porque el siguiente apagón llegará.
Somos el único país de Europa que presume de no tener centrales nucleares ni ciclos combinados en activo… y al mismo tiempo se ve obligado a comprar electricidad producida con esas tecnologías.
Los coches no son todavía eléctricos porque existen enormes intereses por parte de grandes lobbies empresariales, que no han facilitado y en muchos casos han entorpecido el resto de alternativas a los motores térmicos.