El negacionismo tecnológico nos lleva a la aparición de la perniciosa brecha digital que millones y millones de personas sufren ya en todo el mundo.
Un empresario jamás se debe plantear su proyecto de modo cortoplacista sino como una carrera por etapas y, con perspectiva, observar lo conseguido.
Este cóctel que propongo a continuación a modo de mandamientos emprendedores son clave para llevar a buen puerto el barco empresarial.
La soledad elegida tenemos que contemplarla a la par que convertirla en una herramienta potente que nos permita la serena reflexión que nos lleve a una meditada y correcta toma de decisiones.
Conseguir trabajar de algo que realmente te apasione, es una suerte que no muchos pueden llegar a tener. Si eres emprendedor y no te rindes, probablemente esto se haga realidad. Todo depende de la ilusión y fuerzas que pongas en ello.
La historia está plagada de ejemplos de personas que empezando desde muy abajo y sin apenas formación, llegaron a ser, si me permiten la expresión, la de Dios es Cristo. El emprendimiento no entiende de razas, nivel de formación, naciones o credos.





