Durante décadas, la Unión Europea se ha movido entre la sumisión a los intereses de Estados Unidos y la necesidad de mantener relaciones comerciales con China, sin forjar una estrategia propia ni consolidar una autonomía económica efectiva.
Durante décadas, la Unión Europea se ha movido entre la sumisión a los intereses de Estados Unidos y la necesidad de mantener relaciones comerciales con China, sin forjar una estrategia propia ni consolidar una autonomía económica efectiva.