Hay una etapa de mi vida que no fue bonita. Tampoco fue épica. Fue dura, larga y, sobre todo, silenciosa. Llegué a pesar 252 kilos.
Venezuela no atraviesa una crisis coyuntural, sino una fractura profunda de sus bases económicas y sociales.
Nunca olvides que la crisis me enseñó a valorar a esas pocas personas que sí estaban ahí, cuando todo se desmoronaba.