Un buen amigo, empresario en Galicia me dijo que él ya sabe cuándo va a tener más bajas en la empresa ¿cómo? con el calendario de las orquestas.
España arrastra desde hace décadas un paro estructural que no es normal. No hablamos de crisis puntuales.
Escuchar no es asentir mientras preparas tu siguiente frase, eso es esperar turno. Escuchar es apagar el monólogo interior.
“Las personas ricas compran tiempo, las personas pobres compran cosas, las personas ambiciosas compran habilidades y conocimientos, y las personas perezosas compran distracciones”.
Porque la historia de Amancio Ortega no se entiende sin Galicia. Y, más concretamente, sin A Coruña.
Los “años perro” muestran que una vida humana es “ridículamente corta” si perdemos tiempo en burocracia y trabajos sin propósito.
La estupidez, entendida como ausencia de pensamiento crítico, no es un fallo del sistema. Es una característica.
Nadie cambia su destino cambiando solo los resultados. Se cambia desde el origen. Desde el pensamiento.
El problema no es tener defectos. El problema es no saber cuáles son. O peor aún, disfrazarlos de virtudes.
Hay una idea que incomoda mucho porque no deja coartadas morales: la estupidez no es un fallo del sistema. Es parte del diseño.









