Cada vez que aparece una infraestructura tecnológica nueva, potente y masiva, aparece inmediatamente un relato catastrofista
Los sistemas de navegación que usamos hoy —GPS, Galileo, BeiDou o GLONASS— funcionan con satélites situados a unos 20.000 kilómetros de altura.
Ser radioaficionado no es soplarle al micro. Es hacer comunidad, es dar apoyo en emergencias, es conectar a las personas, es tender puentes invisibles por los que circula la esperanza, la amistad y el saber.
Su amor por la radiafición lo llevó a convertirse en un empresario exitoso en las telecomunicaciones, pero también lo llevó a ser un mentor y un líder en su comunidad.
Estamos viviendo una guerra fría tecnológica, donde los países pujantes intentan acercar el ascua a su sardina, con el fin de controlar básicamente el nuevo recurso del siglo XXI.




