Ser radioaficionado no es soplarle al micro. Es hacer comunidad, es dar apoyo en emergencias, es conectar a las personas, es tender puentes invisibles por los que circula la esperanza, la amistad y el saber.
Su amor por la radiafición lo llevó a convertirse en un empresario exitoso en las telecomunicaciones, pero también lo llevó a ser un mentor y un líder en su comunidad.
Estamos viviendo una guerra fría tecnológica, donde los países pujantes intentan acercar el ascua a su sardina, con el fin de controlar básicamente el nuevo recurso del siglo XXI.


