En el ámbito puramente profesional, todos nos acordamos de personas que, realizando trabajos que suponían un riesgo importante de padecer un accidente, se echaban cada día al tajo sin protección alguna para desarrollar su actividad cotidiana.
Una vez más, siento vergüenza del género humano al contemplar el desfile de personas eximiéndose de responsabilidad y otros cogiéndosela con papel de fumar.

