La realidad es que Hispanoamérica no fue una colonia: fue una prolongación de España. La mayor empresa civilizadora de la historia humana.
En España tenemos una habilidad innata para disfrazar la realidad. Somos campeones del postureo, maestros de la apariencia, especialistas en decir una cosa mientras pensamos la contraria.
En la época del descubrimiento de América, España no era solo una nación de conquistadores y navegantes; era la líder mundial en tecnología. Y así lo fue durante más de 300 años.