se hace evidente que, aunque hemos derribado los muros de una educación autoritaria, hemos levantado otros nuevos, esta vez construidos con las suaves pero peligrosas almohadas del buenismo.
se hace evidente que, aunque hemos derribado los muros de una educación autoritaria, hemos levantado otros nuevos, esta vez construidos con las suaves pero peligrosas almohadas del buenismo.