La reciente sentencia judicial sobre el caso Alvia ha sacudido nuevamente los cimientos de nuestra sociedad, poniendo de manifiesto una vez más las carencias e incompetencias de nuestros dirigentes.
En un giro preocupante para muchos defensores de las libertades civiles, Francia está adoptando tecnologías de vigilancia que, aunque supuestamente diferentes, evocan inquietantes comparaciones con el régimen de vigilancia masiva de China

