¿tendemos naturalmente los seres humanos a la corrupción? Y la respuesta que nos brinda la neurociencia no admite el fatalismo: no somos corruptos por naturaleza, pero bajo ciertas condiciones nuestro cerebro puede enseñarnos a serlo.
¿tendemos naturalmente los seres humanos a la corrupción? Y la respuesta que nos brinda la neurociencia no admite el fatalismo: no somos corruptos por naturaleza, pero bajo ciertas condiciones nuestro cerebro puede enseñarnos a serlo.