Cada vez que aparece una infraestructura tecnológica nueva, potente y masiva, aparece inmediatamente un relato catastrofista
Los sistemas de navegación que usamos hoy —GPS, Galileo, BeiDou o GLONASS— funcionan con satélites situados a unos 20.000 kilómetros de altura.
Starlink Direct to Cell, que pretende permitir la conexión de smartphones directamente a su red de satélites, sin infraestructura terrestre.