La mayoría de las veces los empresarios fallamos no por falta de ideas, sino por querer abarcarlo todo de golpe, sin método ni orden.
Un empresario gallego me enseñó que en los negocios no hay lugar para los todólogos. «Zapatero a tus zapatos» es una lección de humildad y enfoque que todo emprendedor debería recordar.
Hemos pasado de admirar a empresarios que levantaban fábricas a idolatrar a tipos que se graban desde un Lamborghini alquilado.