Amancio Ortega tiene un ego, que lejos de ocupar un pedestal, está a la altura del betún , demostrando que no necesita alimentarlo con premios, aplausos ni reconocimientos.
Amancio Ortega tiene un ego, que lejos de ocupar un pedestal, está a la altura del betún , demostrando que no necesita alimentarlo con premios, aplausos ni reconocimientos.