Hubo una generación que no necesitó coaches, ni terapias de TikTok, ni manuales de autoayuda. Una generación que aprendió la resiliencia no en conferencias motivacionales, sino en la calle.
Hubo una generación que no necesitó coaches, ni terapias de TikTok, ni manuales de autoayuda. Una generación que aprendió la resiliencia no en conferencias motivacionales, sino en la calle.