En España tenemos una habilidad innata para disfrazar la realidad. Somos campeones del postureo, maestros de la apariencia, especialistas en decir una cosa mientras pensamos la contraria.
En España tenemos una habilidad innata para disfrazar la realidad. Somos campeones del postureo, maestros de la apariencia, especialistas en decir una cosa mientras pensamos la contraria.