Como suele ocurrir, los prejuicios suelen jugarnos malas pasadas. Generalmente nos hacemos una imagen en la distancia absolutamente errónea de muchos de los países que no hemos visitado y Bielorrusia no iba a ser la excepción.
Como suele ocurrir, los prejuicios suelen jugarnos malas pasadas. Generalmente nos hacemos una imagen en la distancia absolutamente errónea de muchos de los países que no hemos visitado y Bielorrusia no iba a ser la excepción.